El periodista de investigación Ross Coulthart ha revelado una de las maniobras militares y gubernamentales más impactantes de las últimas décadas.
Según fuentes de alto nivel citadas en su programa Reality Check, el presidente Donald Trump habría autorizado formalmente al Departamento de Guerra a interceptar y derribar Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs) en un esfuerzo por recuperar tecnología exótica que se sospecha podría pertenecer a una potencia extranjera o a una inteligencia no humana.
Esta directiva representa una ruptura radical con los protocolos tradicionales del Pentágono. De acuerdo con el reporte de Coulthart, «este es un intento del presidente por eludir el Programa Legado (Legacy Program). Está siendo dirigido desde la Casa Blanca por los asesores sénior de inteligencia del mandatario. El presidente Trump ha encomendado a Pete Hegseth averiguar qué son estos objetos y capturarlos.
La ODNI también está involucrada». Para llevar a cabo estas interceptaciones en suelo estadounidense, las fuerzas armadas han recurrido al uso de armamento avanzado en zonas restringidas como el Polígono de Pruebas de White Sands, en Nuevo México. Las fuentes revelaron que se han utilizado armas de energía dirigida —incluidos sistemas de microondas de alto pulso— para intentar neutralizar naves que muestran propiedades anómalas que se ajustan a «las 5 observables» que definen a los UAPs, tales como maniobrabilidad instantánea, velocidades hipersónicas y ausencia de medios visibles de propulsión.
El operativo militar también estaría utilizando métodos no convencionales para atraer a los objetos hacia zonas de tiro seguras. Se reporta el uso de señalización electromecánica y técnicas de interacción neuromeditativa, metodologías desarrolladas originalmente por la iniciativa privada de investigación Skywatcher antes de que sus operaciones en Sierra Blanca fueran interrumpidas y absorbidas tras los cierres del espacio aéreo decretados por el gobierno.

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